PONSON DU TERRAIL
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LA CUERDA
DEL
AHORCADO
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ÚLTIMAS AVENTURAS DE ROCAMBOLE
(Nuevo episodio)
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TRADUCCION
DEL
F. CORONA BUSTAMANTE
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I
EL LOCO DE BEDLAM
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PARIS
LIBRERÍA DE GARNIER HERMANOS
CALLE DES SAINTS-PÈRES, 6
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1889
I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV, XV,
XVI, XVII, XVIII, XIX, XX, XXI, XXII, XXIII, XXIV,
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XXXIII, XXXIV, XXXV, XXXVI, XXXVII, XXXVIII,
XXXIX, XL, XLI, XLII, XLIII, XLIV, XLV, XLVI, XLVII,
XLVIII, XLIX, L, LI, LII, LIII, LIV
ROCAMBOLE
(NUEVO EPISODIO)
LA CUERDA DEL AHORCADO.
I
Los hundimientos del subterráneo continuaban con mayor violencia.
La bóveda de la galería se desprendía acá y allá en pedazos enormes, quese deshacían al caer y cerraban todas las salidas.
El suelo rugía y temblaba sin interrupción.
Hubiérase creído presenciar uno de esos espantosos terremotos de lastierras volcánicas del Nuevo Mundo, que destruyen ciudades enteras.
Vanda había caído de rodillas, y elevaba sus plegarias al cielo.
Paulina, estrechamente enlazada a Polito, le decía:
—¡Al menos moriremos juntos!
Milon bramaba de furor y blandía sus puños enormes repitiendo:
—¡Ah! los infames fenians!... ¡Los miserables!
En cuanto a Marmouset, callado y sombrío, contemplaba a su jefe.
Rocambole permanecía de pie, tranquilo y con la frente erguida; yparecía esperar el fin de aquel cataclismo con la serenidad del hombreque no teme la muerte, y que por una especie de fanatismo heroico, nocree deber llegar hasta haber cumplido su misión sobre la tierra.
En fin, la conmoción cesó poco a poco; el ruido fue disminuyendo, y laspiedras de la bóveda dejaron de caer.
—¡Adelante! dijo entonces Rocambole.
Vanda se levantó lanzando fuego por los ojos.
—¡Ah! exclamó, nos hemos salvado.
—Todavía no, respondió Rocambole. Pero sigamos adelante.
El subterráneo estaba obstruido por enormes pedazos de piedra, tierra ycasquijo, desprendidos de la bóveda y de las paredes de la galería.
Sin embargo, Rocambole, ayudado por William y Milon, todos tres armadosde piquetas, abrió paso entre aquellos escombros.
Sus demás compañeros, repuestos ya de su alarma, le seguían de cerca.